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¿Qué retos tienen los ferreteros jóvenes?

Juan Bonilla, desde España, y en información aparecida en el sitio: cdecomunicación.es , decía que ” una ferretería es un negocio en el que al frente hay un ferretero”. Si aplicamos la sentencia a rajatabla, el primer reto de los jóvenes es convertirse en ferreteros. Si entramos en detalles, eso significa que deben:

1.- Amar la ferretería y disfrutar con lo que hacen.

2.- Tener gran capacidad de resiliencia

3.- Entender que la digitalización no es una opción, es imprescindible

4.- Ponerse como objetivo recuperar al público jóven para la ferretería

5.- Embarcarse en proyectos omnicanal colectivos que le garanticen el acceso a grandes surtidos.

6.- Explorar alternativas de economía colaborativa para aumentar el tráfico de la tienda.

7.- Encontrar espacios de colaboración con fabricantes, distribuidores y colegas para hacer crecer el mercado.

8.- Mantener la curiosidad de la infancia y formarse para alcanzar lo antes posible la sabiduría de los viejos.

9.- Rodearse de personas comprometidas con el proyecto y leales a su persona.

10.- Asumir la responsabilidad de mejorar lo que han recibido o van a recibir de sus mayores.

Ver, oír y hablar

Cuando yo era joven, recuerdo a mi abuelo repetir cada dos por tres a sus jóvenes nietos: “vosotros, ver, oír y callar”. Yo me atrevo a decir a los jóvenes ferreteros que deben ver, que deben oír, y que deben hablar. Ver y oír, para seguir aprendiendo. Y que deben hablar, para decir lo que no les gusta del modelo actual y para mostrar todo el valor que atesoran, todo lo que tienen que aportar a un sector muy necesitado de sangre joven, de nuevas ideas, de planteamientos atrevidos y, a poder ser, disruptivos.

Los retos a los que se enfrenta el colectivo de jóvenes se pueden concretar en el mantenimiento y sostenibilidad del canal de proximidad, y eso pasa por aportar grandes dosis de:

  • Ilusión, para superar todas la barreras y dificultades que se van a encontrar en el día a día.
  • Creatividad, para encontrar incentivos y valores que sean apreciados por el público consumidor en general, y del  joven, en particular.
  • y Profesionalidad, para, desde una perspectiva empresarial, articular proyectos diferenciales -de una competencia creciente- compatibles con las exigencias y expectativas de consumidores y usuarios.