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Inicia revolución de la impresión tridimensional para fabricar objetos

Imagine ser capaz de fabricar, mediante la sencilla acción de «imprimir» tridimensionalmente, no sólo destornilladores, cucharas, sillas y otros enseres relativamente simples, sino también dispositivos mecánicos tan complejos como un reloj, o tan grandes como una casa, o tan fascinantes como otra impresora igual capaz de imprimir a otras idénticas con la misma capacidad.Estos conceptos ya no están limitados a la ciencia ficción. Ahora, se trabaja en todos ellos mediante proyectos de investigación reales (aunque en etapas muy preliminares), que se llevan a cabo en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y en otros centros de investigación avanzada.

Está gestándose, aún de manera inadvertida y silenciosa, lo que promete ser una revolución con respecto al concepto de la fabricación en masa. De igual modo que las cadenas de montaje marcaron un antes y un después en la Era Industrial, parece cada vez más claro que la fabricación de objetos mediante impresión cambiará por completo el panorama industrial y las reglas de juego del diseño y la fabricación de utensilios.

Una de las primeras impresoras 3D prácticas, y la primera a la que se le dio ese nombre, fue patentada en 1993 por Michael Cima y Emanuel Sachs, profesores del MIT. A diferencia de intentos anteriores, esta máquina ha evolucionado hasta ser capaz de crear objetos de plástico, cerámica y metal. Las impresoras 3D inspiradas en el enfoque del MIT están ahora en uso en muchos laboratorios del mundo.

La motivación inicial era poder producir maquetas a escala para su plena visualización tridimensional, en trabajos de arquitectos y otros especialistas comparables, y ayudar a acelerar el lento proceso de diseñar y probar nuevos objetos.

Sin las impresoras 3D, el paso más lento en el proceso de desarrollo de productos es a menudo la fabricación de prototipos. Cima y sus colaboradores querían ser capaces de crear con rapidez prototipos de instrumentos quirúrgicos, y ponerlos en manos de los cirujanos para obtener sus comentarios.

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com



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